Hoy me siento incapaz de ser una buena inútil, mis padres no me heredaron ningún oficio, porque sus padres no les heredaron alguno a ellos, no al menos uno de esos de los que puedes presumir en alguna accesoria o buen taller, de ello podría hacer un “manual de hábitos y oficios fuera del germen norma ”. Tampoco me heredaron un billete, en todo caso mi madre diría: "lo único que yo voy a poder heredarte... [hija mía] ...es tu educación"., en ese sentido es una pena saber que sé tan poco de pocas cosas, mucho menos que poco de cosas practicas. Al final del día no me siento maravillosa (entre tanta media-cosa, media-tidad, medio-saber, media-rasgada, medio-kilo de carne para ocho), como podría tal vez sentirme si me supiera, e hiciera saberme poseedora de un don. Uno como el de Don Suegro, o quizás uno como el de Patricia Waka (Waka), o ya de perdís uno como el de mi amiga La Gaviota. Sus atributos enumerados en orden de aparición son:
1. Don y/o dones de Don Suegro.
Sembrar con resultados bastos cualquier tipo de planta, desde yerbabuena, pasando por aguacates y maíz, hasta floripondio, chiles, rosas rosas, rosas rojas, pinos regalados como sustitutos de los acaecidos secos en la enredadera de luces y esferas durante Navidad, yerba buena onda, y cualquier semilla que pueda fecundar su tierra, no tan suya(leguleyamente de naiden), y logre acomodarse entre tantas de las especies que ahí habitan, incluidas, del reino animal: una perra de ciudad, una guajolota espantadiza e ingenua de su corto destino (grande parecido con los pinos acaecidos), insectos varios, y cuatro de familia de Don Suegro. Del reino de la basura, su alteza el conjunto de botellas de vidrio, las rebelditas botellas vacías de limpiador para tubos de PBC, los leales subordinados del vidrio, y los objetos de dudosa procedencia de ningún parecido con nada visto antes, éstos últimos en su anomia carecen del amparo y empleo que algún pepenador sensible pudiera darles en otro ambiente más propicio para su adecuada degradación, y al mismo tiempo configuran parte del ciclo nada amable del carácter eurocentrista de su organización. Donde el vidrio es el centro regulador.
2. Don de Patricia Waka (Waka).Poseer gran potencial para ser sujeta a estudios de Ergonomía, en tanto sus ideas, sus ropas, incluidos sus zapatos, su espacio a cuadro, los “músculos súper ejercitados que le componen el rostro”. ¡Huy! Y no acabo. La alegría taaaan bien desempeñada de cumplir con su labor de interrumpir los guiones, y reír alocadamente mientras su compañero de actitud un poco más endurecida (que el rostro de ella) le acompaña con aplausos y altruistas miradas. Claro, y sale en televisión nacional en horario estelar con un súper elenco invitado. Sin duda su don es, solo si, y solo sí los ergonomistas, coma, etcétera, punto y coma, pulsan power para cualquier tipo de ejercicio. Puntos suspensivos.3. Don y/o dones de La Gaviota.
Encanto y decisión de movimientos para concretar el diálogo necesario para procurarse profundos múltiples orgasmos en un tiempo brevísimo y repetidas veces, durante todo un ciclo lunar, con más de un extraño nombre de portadas, no de revistas de “cuerazos”, no de “casuales entrevistas”, si de alguien con quien disfrutas las hojas entre los zapatos, los vinos de mesa, las charlas de nada.
Expuesto lo anterior y abusando de lo que Andrew Roth, (refiriéndose a las reflexiones requeridas para un adecuado ejercicio de problematización) llamaría reflexiones narcisistas (que no recuerdo si antes lo dijo Bourdieu ó Fromm. Y quiero dejar la ambigüedad denotada), haciendo uso de ello diciendo: ¡Y entonces fue que me encontré! Digo que:
Yo, yo soy buena para quejarme, para extrañar mis objetos perdidos, para mentar la madre a corta y larga distancia, para ver feo al que se mete a la fila gandallamente aunque sea un niño o un pobrecito ancianito distraído (aja, que se los crea su abuela). Soy buena para querer a mis amigos y, hacer en cuentos, de sus atributos más insípidos una deliciosa capirotada con pan bolillo endurecido por el aire que solo soplaba en el patio de mi infancia, soy buena para inventarme cosas, soy buena para reírme sola, y aún mejor acompañada, soy buena para invitar a todos a mi fiesta y no llamarles nunca, soy buena para cachondearme con vino de mesa, soy buena para creerme que lo hago bien, soy buena para avergonzarme de los arrebatos de mi carácter, soy buena para pelear por pendejadas, soy buena (pero solo a veces) para dejarme de pendejadas, soy buena en utilizar palabras que resalten grandilocuente algún detalle, digo maravilloso, muy, extremadamente, totalmente., suelo ser buena para ser exagerada y eso no es algo que crea que sea bueno, no es bonito como un don.
Digo muchas cosas cuando creo que no me entienden, cuando dejo de tener sentido, cuando ya no quiero hablar, cuando mi novio me asustaba con su miedo, cuando desdeño, cuando lo hago por hacerlo tan seguido. En fin, son muchas cosas.
1. Don y/o dones de Don Suegro.
Sembrar con resultados bastos cualquier tipo de planta, desde yerbabuena, pasando por aguacates y maíz, hasta floripondio, chiles, rosas rosas, rosas rojas, pinos regalados como sustitutos de los acaecidos secos en la enredadera de luces y esferas durante Navidad, yerba buena onda, y cualquier semilla que pueda fecundar su tierra, no tan suya(leguleyamente de naiden), y logre acomodarse entre tantas de las especies que ahí habitan, incluidas, del reino animal: una perra de ciudad, una guajolota espantadiza e ingenua de su corto destino (grande parecido con los pinos acaecidos), insectos varios, y cuatro de familia de Don Suegro. Del reino de la basura, su alteza el conjunto de botellas de vidrio, las rebelditas botellas vacías de limpiador para tubos de PBC, los leales subordinados del vidrio, y los objetos de dudosa procedencia de ningún parecido con nada visto antes, éstos últimos en su anomia carecen del amparo y empleo que algún pepenador sensible pudiera darles en otro ambiente más propicio para su adecuada degradación, y al mismo tiempo configuran parte del ciclo nada amable del carácter eurocentrista de su organización. Donde el vidrio es el centro regulador.
2. Don de Patricia Waka (Waka).Poseer gran potencial para ser sujeta a estudios de Ergonomía, en tanto sus ideas, sus ropas, incluidos sus zapatos, su espacio a cuadro, los “músculos súper ejercitados que le componen el rostro”. ¡Huy! Y no acabo. La alegría taaaan bien desempeñada de cumplir con su labor de interrumpir los guiones, y reír alocadamente mientras su compañero de actitud un poco más endurecida (que el rostro de ella) le acompaña con aplausos y altruistas miradas. Claro, y sale en televisión nacional en horario estelar con un súper elenco invitado. Sin duda su don es, solo si, y solo sí los ergonomistas, coma, etcétera, punto y coma, pulsan power para cualquier tipo de ejercicio. Puntos suspensivos.3. Don y/o dones de La Gaviota.
Encanto y decisión de movimientos para concretar el diálogo necesario para procurarse profundos múltiples orgasmos en un tiempo brevísimo y repetidas veces, durante todo un ciclo lunar, con más de un extraño nombre de portadas, no de revistas de “cuerazos”, no de “casuales entrevistas”, si de alguien con quien disfrutas las hojas entre los zapatos, los vinos de mesa, las charlas de nada.
Expuesto lo anterior y abusando de lo que Andrew Roth, (refiriéndose a las reflexiones requeridas para un adecuado ejercicio de problematización) llamaría reflexiones narcisistas (que no recuerdo si antes lo dijo Bourdieu ó Fromm. Y quiero dejar la ambigüedad denotada), haciendo uso de ello diciendo: ¡Y entonces fue que me encontré! Digo que:
Yo, yo soy buena para quejarme, para extrañar mis objetos perdidos, para mentar la madre a corta y larga distancia, para ver feo al que se mete a la fila gandallamente aunque sea un niño o un pobrecito ancianito distraído (aja, que se los crea su abuela). Soy buena para querer a mis amigos y, hacer en cuentos, de sus atributos más insípidos una deliciosa capirotada con pan bolillo endurecido por el aire que solo soplaba en el patio de mi infancia, soy buena para inventarme cosas, soy buena para reírme sola, y aún mejor acompañada, soy buena para invitar a todos a mi fiesta y no llamarles nunca, soy buena para cachondearme con vino de mesa, soy buena para creerme que lo hago bien, soy buena para avergonzarme de los arrebatos de mi carácter, soy buena para pelear por pendejadas, soy buena (pero solo a veces) para dejarme de pendejadas, soy buena en utilizar palabras que resalten grandilocuente algún detalle, digo maravilloso, muy, extremadamente, totalmente., suelo ser buena para ser exagerada y eso no es algo que crea que sea bueno, no es bonito como un don.
Digo muchas cosas cuando creo que no me entienden, cuando dejo de tener sentido, cuando ya no quiero hablar, cuando mi novio me asustaba con su miedo, cuando desdeño, cuando lo hago por hacerlo tan seguido. En fin, son muchas cosas.
Posiblemente in memoriam de Villanerías de ayer y hoy.
