Probable era que mi mente cansada y obsesiva por el deseo, me jugara una ogetada. Sería que mi inconsciente había secuestrado el tiempo del no sueño para brincarme encima. Fue que no me confiaba ni me confío de él, de nada de lo que de mi se vea en él, de cualquier cosa a pensar.
Seguí pensando hasta hace un rato que nada ha pasado. Que nada pasó.
Seguí pensando hasta hace un rato que nada ha pasado. Que nada pasó.
La razón posible se siente como el corazón traicionado, desanudado de la seguridad de la nata cotidiana, con el flote alterado, caben por las quebrantadas paredes, los muros rotos, y los techos caídos, todo tipo de hechizos y dioses, y alteraciones del yo que esta suspendido en un muy agudo dolor. Dolor de hijos del vacío. Dolor de aceptar saber y dejar caer el fruto prohibido. Las cosas feas como las carótidas salidas siempre quieren tener un pasado trágico para recrearse un porvenir apacible a cambio de su inmerecido ó merecido sufrimiento.
Y sigue la cama con las revistas puestas en la página que no se mirar desde que pienso y sudo.
Y sigue la cama con las revistas puestas en la página que no se mirar desde que pienso y sudo.
Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
In memoriam.
