lunes, noviembre 25, 2013

2009.
Entonces empezó a presentarse en él esa pasión que por costumbre no sentimos mucho tiempo antes de rasurarnos por primera vez. Al principio era una cosa sin dirección ninguna; sólo se daba cuenta que apenas mitigaba sus deseos usuales, algo por lo menos igualmente fuerte lo impulsaba, no para alejarlo, sino justo para sumirlo ahí, un enojoso equilibrio que hace que uno se sacuda y se agite sin saber por qué, sólo para no estar quieto, para canalizar el impuslo excesivo en otra cosa, un estado singular por el que debemos pasar todos los hombres, y no sé si vosotras las mujeres. Afortunado es quien lo sobrepasa copn rapidez o, gracias a una imaginación preclara, obtenida con una enseñanza favorable, logra que este dulce motín del alma se transforme sólo en bellas esperanzas y finalmente lleve, sobre suelo encantado, a la hermosa criatura con la que trocará una preciosa incertidumbre por una fascinante certeza.

Georg Christoph Lichtenberg



Villanerías de Hoy y Siempre presentó.