miércoles, diciembre 16, 2009

De pendejadas y tecnología.

Esqueleto de autonomía.

Te voy a contar un cuento.Comenzó uno de estos días en los que las crisis nos tocaron a la puerta, un día de todos los que podemos contar cuentos.

Sucede que era un Hanzel y una Gretel, con sus respectivos abandonos, ya sabes, de esos abandonos de una panza vacía, de un brazo roto, de una pierna chueca, de zapatos ortopédicos, de ir siguiendo las migajas por el hambre del pan. Y bueno, esto que te cuento, te lo cuento en soledad, leyendo migajas de vidas, y como se que lo leerás tengo cuidado con lo que pudieras interpretar, y como otra advertencia para los lectores digo que soy de las que suele aderezar, y aderezar, y aderezar las cosas hasta que a veces deja de verse lo que se veía en el plato, sucede, y es lo que ocurre cuando a través de una cosa explicas otra, cuando a través de una comida de lo último de la luz del día, viene la tarde y se queda con platicas profundas en la mesa para servir la noche con el postre.

Sucede, decía, que cuando estos dos, el Hanzel y la Gretel, caminaban siguiendo las migajas, de pronto ya no quisieron compartir las noches ni las migajas, ni nada que les exaltara las hambres; sus demonios y sus más profundas personalidades les brincaron y se sumaron al cuento que hoy cuento, les cayeron encima con la noche de sus más hambrientos temores, y así ellos dos en medio de la noche, y en medio del bosque, lograron hacer algo que pudiera ser contado y es lo que hoy yo cuento.

Ya caminando, ya hambrientos, ya con temores, y ya en la realidad de la noche, sus noches se encendieron para depositarse en el cuento más cruento.

Para no hacerla más cansada, y repito que no es mi intención si no las circunstancias necesarias para mi redacción, para no hacerla más cansada, el Hanzel y la Gretel comenzaron a pelear, y comenzaron con cuidado de no lastimarse los propios dolores cuando se golpeaban mutuamente, aunque de pronto se detenían recordando que eran hermanos del mismo dolor, de la misma causa del hambre del bosque en el que se encontraban pasando el hambre, el dolor, los golpes, y la pena.

Ese era ya un bosque del hambre, del dolor y de la pena que los había llevado hasta ahí con mis letras, pudiera ser un bosque o un desierto, o una casa, o una ciudad, o una parte de la ciudad, un supermercado tal vez, o para hacerle honor al pasado en un Mi mercado, pudiera ser que el paisaje de ambos fuera de día y de noche transformado, transfobomidia, transfobomidia, transfobomidia, como el cambio que pide cualquier niño que se piensa que en Marte esta su familia.

Caminaban y se encontraban queriendo arrebatarse la comida, porque a pesar de ser migas eran familia y eso era también comida.

En este cuento, te antecedo, no hay un leñador de buen corazón, que los salve al final del camino, ni hay cabaña, ni comida caliente, ni discusiones cómodas que se pasen, en un trago o bocado, con olor a vainilla, aquí nuestros amiguitos se las avientan como cualquiera que dice: Yo soy guerrero, ó yo aguanto, arre que para eso estamos, aquí seguimos, y aquí andamos.

Se jalaban de los pelos, se enterraban las uñas, se decían groserías...
Deberá ser revisado y con continuación.

Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
In memoriam.

martes, diciembre 01, 2009

Quemaduras y necesidad.

Nos agarró la quemazón.


Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
In memoriam.

lunes, noviembre 23, 2009

Desahogo en tercera persona, y con argumento de autoridad.

Con Fujica. 2008.
Tras una comida traída desde los arrabales del Olimpo, y varios silencios mentales muy incómodos para mi, tocó la hora de agradecer a un padre, la vida de todos los que ahí estábamos. Ahí fue cuando descubrí que no había visto nada, fue como descubrir el guión perfecto para una revelación perfecta para mi desahogo emocional. Una estrategia bellísima para la venganza de mis oprimidos.


Llevé pastel de tres leches con moca por encima y el nombre de la quinceañera escrito con aparente chocolate en dos tiritas de papel para moños; No llevé velas porque ni siquiera lo pensé y no sabía si ofendería con mi osado gusto por la tosquedad. Llevé bastante incredulidad y asombro sin saberlo hasta que llegó la hora de las oraciones.


Una figurita como de esas viejas muñequitas de cerámica que en sus colores llevan la antigüedad de sus palabras, que parecen desentonar arbitrariamente con los movimientos y manías expresadas en sus atributos. De una figura así estoy narrando.
Esa figurita comenzó a hacer una cosa tan sofisticada. A través de una especie de concentración profunda, lo digo por sus ojos cerrados como para mirarse el hueco de cerámica que yo adivinaba ya, también por sus manitas muy chuecas puestas en plegaria, lo digo porque yo he visto las estampitas de quienes hacen plegarias o sufren y hacen plegarias, o les hacen plegarias, bueno decía entonces que a través de una especie de "súper concentración" la figurita ésta, comenzó a repartir mentadas y regaños, sugerencias y consejos de los que suenan a verdades universales, y todo en el nombre de un señor, para ser exacta, del señor, que supongo por lo pronunciado sería: Él Señor.

Obviamente y por fortuna, a mi también me tocó, se trataba de una invitación a dejarme "moldear" por Él, y a dejar de creer que lo que yo creía era adecuado para mí. Bueno que para esa altura yo ya sabía que se trataba de una ceremonia ritual de comunicación entre los miembros adscritos al grupo de él Señor, la palabra clave era "con tu sangre preciosa Cristo", ”dale a tal y a tal para aceptar que solo tu puedes”, total que a mi no me fue nada mal, yo solo soy una "relativa que cree que lo sabe todo", pero hizo de las intimidades de cada uno de los que ahí estábamos un asunto que no se si llamar "trato o truco", o castigo y abrazo.

En ese momento me imaginé, comenzando a aprender ese estilo de redacción y diplomacia, y también decidí especializarme en mi uso habitual de violencia explicita, ahora total y vehementemente convencida.

Así que empecé diciendo:

¡Oh Señor te pido que le des la sabiduría Cristo precioso, a todos aquellos que me faltan Padre, en el metro Señor, de reconocer que normalizan la violencia en conductas como pisarme el calzado Señor, que tu has permitido que mi madre hermosa compre con el dinero que intercambia por su trabajo Señor, en su lugar de trabajo Papito, en donde se encuentra el otro señor Padre, no tu Señor, digo que hay otro señor que pretende restarle a su salario una cantidad que le haga legal y moralmente sentirse tranquilo cuando piensa en la vida y la "calidad" de ésta Padre, que así le llaman aquí Padre, en la calidad de vida que ella, mi hermosa madre tendrá cuando el cuerpo se le canse Padre, por la edad Señor, que ayudes al señor éste cabrón. ¡Hay! Perdón Padre pero es que la ira me consume cuando pienso en cosas como estas Padre, a considerar sus malos actos y también los buenos Padre, porque sin ellos no existirían los malos Padre, te pido que les ayudes a mirar cuan caprichoso puede volverse uno a quien se le confiera todo el poder Padre. De igual modo Señor, te pido que la pequeña señora que aquí habla Señor, pueda reconocer que lo que hace es interpretar a modo tus palabras, si es que alguna vez hablaste Padre, y que no debe avergonzarse Señor, porque ya hay quienes han abordado el tema y nos disculpamos mutuamente en orden de vivir los Western´s (perdona si lo pongo con mayúscula Padre, pero han sido un capítulo importante que no nos cansamos de reproducir con botas, overoles, caballos, bolas de paja y todo eso) solo en representaciones Padre, y no con masacres y/o cruzadas a mitad delas calles o de los salones Padre, y llamándoles objetividad y subjetividad han resuelto en cierta medida la perdida de tiempo por fanatismos latosos Padre, y de igual modo Padre te pido por todos los aquí presentes Señor, que permiten pacientemente que yo hable Señor, y te agradezco Padre, Señor, que no me dejes mirar a través de sus cabezas hasta donde habitan sus mentes Señor, para que así yo no pueda ver lo que están dibujando ahí mientras yo hablo Señor, porque sería bastante vergonzoso Señor, hacer escenas en tu mesa que es la mía, pero primero tuya Señor, por orden de aparición y número de seguidores Padre, no es por alguna consideración obligada Papito, porque no ha tocado su turno de hablarte para que les digas Señor......
Y así en secuencia intentando hábilmente lidiar con la memoria del inicio de la letanía.

Es la nueva: Por favor dile a tu mamá que si me puede pasar el salero que esta a un lado del florero que yo si me acorde de regalarle para su cumpleaños.
Y es la primera vez que fuera de ese imaginario: Lo comento.
El acento a las palabras, las faltas a mis dedos y lo del Cristo al Cristo.

Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
In memoriam.

jueves, octubre 29, 2009

Desparpajo de cínica.


Hoy me siento incapaz de ser una buena inútil, mis padres no me heredaron ningún oficio, porque sus padres no les heredaron alguno a ellos, no al menos uno de esos de los que puedes presumir en alguna accesoria o buen taller, de ello podría hacer un “manual de hábitos y oficios fuera del germen norma ”. Tampoco me heredaron un billete, en todo caso mi madre diría: "lo único que yo voy a poder heredarte... [hija mía] ...es tu educación"., en ese sentido es una pena saber que sé tan poco de pocas cosas, mucho menos que poco de cosas practicas. Al final del día no me siento maravillosa (entre tanta media-cosa, media-tidad, medio-saber, media-rasgada, medio-kilo de carne para ocho), como podría tal vez sentirme si me supiera, e hiciera saberme poseedora de un don. Uno como el de Don Suegro, o quizás uno como el de Patricia Waka (Waka), o ya de perdís uno como el de mi amiga La Gaviota. Sus atributos enumerados en orden de aparición son:
1. Don y/o dones de Don Suegro.
Sembrar con resultados bastos cualquier tipo de planta, desde yerbabuena, pasando por aguacates y maíz, hasta floripondio, chiles, rosas rosas, rosas rojas, pinos regalados como sustitutos de los acaecidos secos en la enredadera de luces y esferas durante Navidad, yerba buena onda, y cualquier semilla que pueda fecundar su tierra, no tan suya(leguleyamente de naiden), y logre acomodarse entre tantas de las especies que ahí habitan, incluidas, del reino animal: una perra de ciudad, una guajolota espantadiza e ingenua de su corto destino (grande parecido con los pinos acaecidos), insectos varios, y cuatro de familia de Don Suegro. Del reino de la basura, su alteza el conjunto de botellas de vidrio, las rebelditas botellas vacías de limpiador para tubos de PBC, los leales subordinados del vidrio, y
los objetos de dudosa procedencia de ningún parecido con nada visto antes, éstos últimos en su anomia carecen del amparo y empleo que algún pepenador sensible pudiera darles en otro ambiente más propicio para su adecuada degradación, y al mismo tiempo configuran parte del ciclo nada amable del carácter eurocentrista de su organización. Donde el vidrio es el centro regulador.
2. Don de Patricia Waka (Waka).Poseer gran potencial para ser sujeta a estudios de Ergonomía, en tanto sus ideas, sus ropas, incluidos sus zapatos, su espacio a cuadro, los “músculos súper ejercitados que le componen el rostro”. ¡Huy! Y no acabo. La alegría taaaan bien desempeñada de cumplir con su labor de interrumpir los guiones, y reír alocadamente mientras su compañero de actitud un poco más endurecida (que el rostro de ella) le acompaña con aplausos y altruistas miradas. Claro, y sale en televisión nacional en horario estelar con un súper elenco invitado. Sin duda su don es, solo si, y solo sí los ergonomistas, coma, etcétera, punto y coma, pulsan power para cualquier tipo de ejercicio. Puntos suspensivos.3. Don y/o dones de La Gaviota.
Encanto y decisión de movimientos para concretar el diálogo necesario para procurarse profundos múltiples orgasmos en un tiempo brevísimo y repetidas veces, durante todo un ciclo lunar, con más de un extraño nombre de portadas, no de revistas de “cuerazos”, no de “casuales entrevistas”, si de alguien con quien disfrutas
las hojas entre los zapatos, los vinos de mesa, las charlas de nada.
Expuesto lo anterior y abusando de lo que Andrew Roth, (refiriéndose a las reflexiones requeridas para un adecuado ejercicio de problematización) llamaría reflexiones narcisistas (que no recuerdo si antes lo dijo Bourdieu ó Fromm. Y quiero dejar la ambigüedad denotada), haciendo uso de ello diciendo: ¡Y entonces fue que me encontré! Digo que:
Yo, yo soy buena para quejarme, para extrañar mis objetos perdidos, para mentar la madre a corta y larga distancia, para ver feo al que se mete a la fila gandallamente aunque sea un niño o un pobrecito ancianito distraído (aja, que se los crea su abuela). Soy buena para querer a mis amigos y, hacer en cuentos, de sus atributos más insípidos una deliciosa capirotada con pan bolillo endurecido por el aire que solo soplaba en el patio de mi infancia, soy buena para inventarme cosas, soy buena para reírme sola, y aún mejor acompañada, soy buena para invitar a todos a mi fiesta y no llamarles nunca, soy buena para cachondearme con vino de mesa, soy buena para creerme que lo hago bien, soy buena para avergonzarme de los arrebatos de mi carácter, soy buena para pelear por pendejadas, soy buena (pero solo a veces) para dejarme de pendejadas, soy buena en utilizar palabras que resalten grandilocuente algún detalle, digo maravilloso, muy, extremadamente, totalmente., suelo ser buena para ser exagerada y eso no es algo que crea que sea bueno, no es bonito como un don.
Digo muchas cosas cuando creo que no me entienden, cuando dejo de tener sentido, cuando ya no quiero hablar, cuando mi novio me asustaba con su miedo, cuando desdeño, cuando lo hago por hacerlo tan seguido. En fin, son muchas cosas.

Posiblemente in memoriam de Villanerías de ayer y hoy.