lunes, marzo 23, 2015

MUDANZA. DÍA 1, CONTINUACIÓN DE LA PRIMERA.

 I. Recapitulación de los libros consultados.

En la familia de los pensamientos hay enanos en abundancia. Por eso fueron inventados la lógica y el método, y una vez inventados fueron adoptados con gratitud por los pensadores de pensamientos. Los enanos pueden esconderse, y en medio del poderío esplendoroso de legiones en marcha y las formaciones para la batalla, terminan por olvidar su enanismo.
[...]
En cuanto a pensar las cosas dos veces, quizás el tiempo que tengo disponible resulte poco, no a causa de mi edad., sino porque cuanto más viejos somos, mejor comprendemos que por más grandes que parezcan las ideas, jamás lo serán tanto para abarcar, y menos aún contener, la copiosa prodigialidad de la experiencia humana.
 (Bauman, 2007: 16)
Para improvisar el parafraseo/De las digitales. Calle cerrada

Así puedo jugar a ser virtuosa, grande, sabia, prodigiosa entre mis, tus, los pensamientos enanos.
La nominalista y Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
(28 abril 2010).

MUDANZA. DÍA 1. Lanominalista vs Hijadelvacío. Autoretrato.

Diálogos. Parte de la relación de las cosas de Fray Es Ella a Pesar del Masculino del Nombramiento de Yo Soy La_nominalista.

 


Es justo que te pregunte todo lo que al calor siento que nos empaña los espejos.
Lo justo es aún lo que a mi medida cabe en puños de verdad, no he ido más allá. No sé, aún con la vida de los últimos tres mil años, cómo es que justicia llegó a ser justicia, en qué momento se hizo categoría y cómo dejo de impactar a venganza. Bernabé le dió a la venganza, Burundanga le dió a la justicia, y no quedé resuelta, ni clara del momento en el que vengaza le dijo a justicia que no había diferencias. Tampoco sé, o no recuerdo en qué momento fué que no hice preguntas ni gestos de lo entredicho entre ellas. La cosa es la confusión de mis últimos tiempos. Tres mil años de mala administración me toca los ovarios como cucharilla al feto, y que la experiencia sea dicha como pueda ser dicha, sin negarme a la palabra justa de una poesía.

Quería hablar del deseo, el amor y otros conceptos, y cuando escucho a mi orador mental decir conceptos, presiento que no esta bien dicho lo que más que augurar observo, y es que mi boca deja oxido en una que otra aseveración, será por maltrato, por descuido, por la pereza, la costumbre que platica mucho con mi indiferencia, a ésta la he adoptado hace años, tal vez los tres mil de los que te hablo, por eso el apellido Mi. Adopto cosas, cosas como palabras, piedras, personas, fantasmas, acentos y comas, de éstos tengo muchos porque les coloco y no les aceptan, acojo tristezas y diccionarios, aunque no sé si esta última cosa, como categoría, es la que a mi me ha adoptado.
Tengo 8 estenografías por revisar y un formato con florecillas para entregar mañana antes de su último instante de existencia, y por apuro de palabras y tiempo le pongo puntos suspensivos a 1er Canto de la oda "La_nominalista vs Hijadelvacio", aunque hay altas probabilidades de que se queden supensivos casi finales. Así lo hago repetidas veces.
Me cuesta tanto decidir por una cosa, inevitablemente siento que castigo a otra.
La_nominalista
(03 mayo 2010)

Villanerías de Hoy y Siempre presentó.

domingo, marzo 22, 2015

INTRODUCCIÓN A LAS MUDANZAS.

Como parte de las sesiones de perfusión que una se aplica de a ratos intentando como fin último llamar a congreso a las epifanías anteriores y aprovechar la ocasión para usarlas como carnada o deleite para las ideas asustadizas, las abstracciones temerosas, los dulces miedos rellenos de operaciones racionales, cuando lo digo así, lo anoto no sin pensarles como cosas exquisitas y habiéndolo escrito parecería que les invito, les atraigo, les convoco aprovechando su ingenuidad, puede parece cruel, tal vez malvado, prometer sin tener idea sí acabará bien,  actos premeditados que olerían a miel y sabrían a pimienta. Me pregunto ¿qué debe hacer una cuando no pasa del saludo con alguien que conoce y hasta estima en gran medida? ¿cómo debe entablarse una conversación que no parezca forzada con esos que conoce de años aunque nunca se hayan visto pero sabe con toda certeza que les debe? y no digo de las deudas que se cuantifican sencillamente con fórmulas, digo de las que nunca se dijeron pero se asumieron o debieron asumirse en cuanto se pensaron, luego más cuando se dijeron, de cualquier forma, por aparecerlas como ilustraciones, como oraciones, como omisiones. Así buscando pasar de la distancia al congreso una se reconoce forzada a entablar la conversación, pasar del saludo, aunque sea y parezca forzado, a enloquecer, regresar al yo, perder y reencontrar la calma, podría ser que luego pudieramos nombrar las deudas con enunciados más claros, más honestos y responsables para pasar a la tan buscada situación de por un lado dejar de aumentar el adeudo y me imagino, y solo me imagino porque nunca me he encontrado en un campo semántico que no contenga el sema de no deber, comenzar a desadeudar o lo que sería pagar las deudas. A éste punto es imposible ocultar la carga ética que se deja ver en lo que cayo cuando digo honesto y responsable entre otrx, pero eso será tema de otro momento de la mudanza. Para tales fines me propongo mudar viejos textos que no prometen nada a éste blog que tampoco promete nada.

La Diletante de Hoy y Villanerías de Hoy y Siempre presentó.

sábado, marzo 21, 2015

CC: Vianey, Alejandra y Rubén.

Preludios a las descripciones densas, preparaciones para las narraciones densas. Ensayo del cumplimiento del deber y la vuelta en U hacia el camino de la creación autónoma y sostenible.



 "[...] sentí una gran liberación el día que decidí que el concepto de acto desacertado era algo obsoleto, que no hay actos más o menos acertados que otros, sino diferentes iniciativas que generan diferentes líneas de universo."
(Pániker, 1985: 254)

Algo parecido podría decirse respecto al disgusto que en ocasiones provoca la evocación del pasado. El rechazo de la nostalgia, como forma extrema de ese movimiento, acaso sólo informe de nuestra incapacidad para enfrentarnos con la memoria de lo ocurrido. Cierto que la nostalgia tiene mala fama, en gran parte justificada. Por ejemplo, en la medida que supone la glorificación de un momento imaginario, alejado en el tiempo.
Equivale a aceptar que lo más importante, lo más significativo de la propia existencia, ya ha sucedido. Es frecuente situar ese (o esos) momento (s) en la adolescencia o la primera juventud, con lo cual la operación adquiere un signo extrañamente fatalista. Porque esos acontecimientos que ahora vuelven en forma de recuerdo no eran, en lo fundamental, actos libres, sino experiencias nuevas que nos excedían en su intensidad. Eso es entonces lo que parece evocarse (¿por desearse?): un tiempo en el que el mundo venía repleto de nuevos significados. Poco importa que las cosas realmente no ocurrieran tal como se las añora. La memoria es un poder activo y la nostalgia una agitación de la hora presente. Las cosas en su momento fueron imperfectas, agridulces, cuando no desagradables. Evocación es el acto por el que decidimos ser proyecto o mero epígono de aquella ya lejana experiencia originaria.
Por eso no todo es malo en la nostalgia. Por de pronto, la nostalgia es una forma, acaso atravesada de tristeza ("el fondo metafísico de la nostalgia es comparable al eco interior de la caída, de la pérdida del paraíso", Cioran), de poner a trabajar el pasado, de movilizarlo, de insuflarle nueva vida. Actividad que fácilmente nos devuelve imágenes inquietantes de nosotros mismos, vía de acceso al conocimiento de la propia identidad, la nostalgia constituye un eficaz antídoto contra el peligro alternativo a la glorificación del pasado, la glorificación del presente. La presunta dignidad ontológica del presente, que sólo podría venirle dada por el hecho de ser lo único realmente existente, resulta insostenible por lo que ya se comentó. De muchos presentes habría que decir que más valdría que nunca hubieran existido, del mismo modo que la gran ventaja del pasado es estar definitivamente a cubierto de los males del presente. El planteamiento de la cuestión no puede hacerse en términos de decidir a qué momento le corresponde el primado --si al pasado, al presente o al futuro--. Eso significaría, además, recaer en la tópica figura lineal del tiempo. La virtud de la nostalgia, en tanto específica afección de la memoria, consiste en ponernos ante la evidencia de nuestra condición temporal. En este sentido, la nostalgia tiene algo de anticipo de la radical extrañeza que provoca la desaparición de los seres del mundo. La nostalgia es un pesar con el ser aún presente. Nuestra dificultad para entender el cambio, el movimiento --horizonte de la filosofía griega toda-- anuncia el estupor irremediable ante la muerte.

(Cruz, 2007: 28)


*No se pierda del próximo atentado contra el olvido, pendiente del tema del tedio que de alguna manera denuncia la inacción humana.
Villanerías de Hoy y Siempre presentó.