lunes, octubre 11, 2010

Preludio para "los aceptadictos".


Pudo ser un evento de madre, de padre, de secundaria, la cosa es que algo en la solidaridad social no nos ocurre como al resto de los mejor adaptados, nuestra conciencia colectiva se bifurco y tomo otra dirección. Conocemos sin embargo los códigos de los que no formamos parte, sabemos que cosa no es nuestra, entendemos desde esa alberca de sentimientos, bien entrenados fuimos, y sabemos nadar en esa nata de fluidos y mugres humanas, repito, desde esa alberca de sentimientos registramos lo importante, lo necesario, el dolor, la angustia, la frustración, la impotencia, luego de eso, si es que se experimenta el verbo de transición de un estado a otro (cualquiera que sea) puede entonces haber o no un momento de "canto celestial" en el que una negación "propositiva", instinto, o mecanismo, o amor (*Betocristianamente hablando), creatividad intrínseca, desatada por un insulto, rencor, estado de conciencia alterna alcanzado con meditación, u lo que sea, logra hacer que el sujeto no tan bien alienado después de estallar en llanto, o tal vez después de golpear a su antagonista, o quizá aún en posición de loto y ordenado con el Universo, comience a llamar su existencia por su nombre.

Tiene tiempo de mirarse porque los que alcanzaron cinta magnética del lado a entienden que para que el mundo, tal cual lo conocemos no se destruya, tienen que negarse cualquier posibilidad de reconocimiento, regreso, tienen tiempo de mirarse, auto explorarse, y si el milagro sucede, se nombran, sucede un bautizo, de uno o más sujetos participantes. Después de ese bautizo el trabajo continúa, puede haber o no, para todo animal asumido social sucede inevitablemente, una necesidad de buscar agruparse en la medida que se nombran. Huestes marchan con su nuevo paradigma hasta que alguno se advierta con anomalía, decida separarse y hacer otra línea. El gusto de andar en hueste puede distraer la atención del primer motivo que los reunía, en algún momento puede suceder que se olvida que se olvida.

En las paganerías de los marchistas de las nuevas solidaridades sociales, se puede observar que de tensión y euforia somos hijos, que producto de una suma mal lograda somos los aceptadictos. El lado a y el lado b se hacen infinitos. El planteamiento del problema, habrá que repetirlo...
Tiene que continuar.
*En la explicación Betocristiana se dice que toda acción para salvar al sistema es un acto de amor.


Doña S. (aceptadicta en recuperación)
Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
In memoriam.