Sublevación de la desmemoria. Espacio de cuentillos y elucubraciones. Denuncias de mis villanos habitantes. Olvido del olvido.
lunes, mayo 21, 2012
La duda, la llave, la vieja y divagar.
Me dicen, me sugieren que te quite la llave, se burlan y se cansan de mis conclusiones, los desertores, los detractores, las partidarias dicen lo que tienen que decir, más menos elocuencia, más menos importancia.
Me contaron de una vieja que conservó su línea telefónica y su dirección en el directorio para fácil figurar en la búsqueda del que en su ideario habitaba todas las habitaciones de sus direcciones y se paseaba por cada número que ella reconocía, no me contaron si era un hombre, si era un niño, si vivía o si había muerto, si pertenecía al reino de lo humanamente posible, si tenía registro de nacimiento o marca de divorcio, si un registro decía que era mujer o en un cuento lo habían encontrado subrayado como lugar; no me lo contaron, aunque no hace mucha falta saberlo del relato original por un lado porque no se sabe a bien que juegos de la memoria terminaron por modificar lo que ocurrió en realidad o en el relato y si esa realidad alguna vez fue juzgada como real o al menos certificada por un test de lógica, y no hace mucha falta porque me sirve yuxtaponer la historia de la vieja con la historia de la llave. El relato de la llave comenzó con una pérdida una disminución, la de la llave y la tuya, ella sin ti y tú sin ella. Me dicen que no me muevo y yo se que es cierto y ésta vez se que es en el sentido poético, figurado. Me muevo todo el tiempo, ahora que escribo, cuando duermo, cuando voy por agua al frigorífico, cuando hablo con las manos y aprieto los pies, también claro cuando te recuerdo y cuando odio, por supuesto en el tiempo en el que cambio el barco de dirección. ¡Suelten las velas! ¡Quemen las naves!
No he quitado la llave de debajo de la puerta, la vieja insiste en el directorio. De alguna manera en algún momento entendimos que debíamos permanecer visibles, y entonces tal vez los invisibles muy presentes en su ausencia fosforecerían. Y es que si no aparecen cómo sabremos que hicimos lo que el deber dictaba en casos de amor demente como el nuestro. Nos piden cordura pero saben, porque ellos nos lo hicieron saber, que estamos enfermos, estamos porque a esta altura del trampolín somos casi indisolubles. Tal vez en algún momento de nuestro tiempo como unidad parecían claros, desvelados los cuerpos conceptuales, las naturalezas de lo y los que hacemos el nosotros, y tal vez la aculturación o la levedad de ser, quizá la adaptación con su respectiva incorporación de elementos, o sepa Dios o dios si alguna cosa pura, marca, rasgo de originalidad nos condujo a un ¡plduuhf! como la onomatopeya del impacto de todas las cosas de las que se relatan ahora contra una pared resultando una masa parecida a la plastilina pero más humana y más inestable que un ácido graso saturado. Puedo notar con la claridad suficiente que comienzo a divagar, me entretiene y me agrada pero divago y me puedo perder entre tanto, y no es por cobardía que trataré de cerrar los relatos yuxtapuestos, sería tal vez por necesidad de saber que terminé de decir algo de lo mucho en lo que puedo estar divagando. Mi onomatopeya del impacto de todas las cosas que se relatan ahora contra una pared puede ser una manera de comprobar que en sentido poético trato de permanecer en movimiento aún cuando dejar la llave debajo de la puerta pudiera ser de alguna manera permanecer inmóvil, tal vez solo de un brazo, o de una pierna o de los ojos, de un dedo, etc., Siento temor de no estar si regresas a buscar tu llave y también siento temor de esperar en la misma casa con las demás llaves en pausa. Tal vez me mude de casa y deje una llave, no se si abrirá alguna puerta, no se si deba abrir alguna, puede ser que deje la puerta abierta, no, para ser claros no es seguro dejar la puerta abierta y tener una llave debajo de la puerta se hace todavía más inseguro, como invitar a un intruso que sabe de puertas con llave debajo a entrar y participar con todo y sus demencias a las cosa que uno hace cuando algo no esta claro y te cuentan la historia de una vieja. Mientras te extraño.
Villanerías de Hoy y Siempre presentó.
