Sublevación de la desmemoria. Espacio de cuentillos y elucubraciones. Denuncias de mis villanos habitantes. Olvido del olvido.
lunes, octubre 14, 2013
Memorias, a colación del génesis de éstos apuntes.
Si las memorias tuvieran higado y percepciones, y pudieran mostrase ansiosas con alguna conducta compulsiva, y sintieran rabias por olvidos, una lista de memorias enfermas llenaría las salas de urgencias en los hospitales mugrosos que tenemos en las américas latinas.
Si las memorias pudieran revelarse del olvido con ciencia exacta de cálculo infalible que salvara las corrompidas estructuras que levantan lo que sea que les hace de vivienda, si pudieran recuperarse a si mismas sin los desmayos de las cabezas y las malas caras de los grises muros que a veces, en ocasiones de presentación social sostienen a las cabezas.
Si pudieran venir preparadas contra piedras y montañas, con un somatotipo flexible a las circunstancias de aceptación y convención social, si vinieran siempre amables, enfáticas, claras, compasivas, con pestañas separadoras por pertinencia y siempre con botón de pánico para cualquier eventualidad de terremoto, inundación, euforia colectiva, con opciones de nivel según la complejidad de los recuerdos, con sensores inteligentes que pudieran detectar niveles de temperatura, cantidad de sales, niveles de toxinas en la sangre, mecanismos de evasión, circunstancias de pronto cambio de paradigma.
Si las memorias cayeran en revelación cada vez que la justicia les requiere, cuando
ordenar las cosas puede salvar las humanidades de las mismas tonterías o nuevas tonterías para los más creativos, si atendieran a un complejo sentido de justicia y humanidad y tuvieran leyes como las de Asimov para sus creaciones, quedarían algo así como:
1. Una memoria no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2. Una memoria debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
3. Una memoria debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.
Si las memorias tuvieran, al acudir con y sin cita, una fuerza centrífuga tal que pudiera decantar las necedades, las imposiciones, todo tipo de alienación que atente contra la dignidad de los humanos y separarlas de todas las referencias de alto valor reconstitutivo, resignificativo.
Que las memorias serían ya menos una especie en extinción y más un momento a dónde acudir en contextos de contradicción.
Continúa.
Desde el siglo de todas las contradicciones más una La Señorita Ese de todas las contradicciones.
Villanerías de Hoy y Siempre presentó.