Todo apunta a un principio muy antiguo para el primer momento de la ciencia, pasar de las preguntas grandes, grandes como acertijos divinos con la respuesta escrita en divino, a las preguntas aparentemente intrascendentes, pero con una propiedad maravillosa: eran (y son) potencialmente susceptibles de respuesta, mientras todo continúa flotando y cayendo, saltando y pereciendo voy a tomar esa gran responsabilidad.
*Con el favor de la pluma de Ruy Pérez Tamayo.
Villanerías de Hoy y Siempre presentó.